Hoy no estoy inspirada

La vida que hoy en día hemos decidido llevar, muchas veces nos lleva a un agotamiento absoluto que va mucho más allá del puramente físico. Por supuesto que los profesionales que se ganan la vida usando su físico, fuerza, elasticidad al final del día llegan a casa cansados pero les duelen sus músculos, se tumban, se duermen y los músculos se relajan.

Sin embargo, hay otro tipo de trabajo que agota tu cerebro, y produce un agotamiento más difícil de curar, ya que aunque te tumbes o duermas sigues dándole vueltas a la cabeza. Y fijaros que he empezado diciendo: “…la vida que hemos decidido llevar”, es decir que nadie nos obliga a ello; hemos sido nosotros la que la hemos escogido.

Eso no significa que debamos aceptar nuestro dolor o nuestro agotamiento sin más. Yo he analizado este fenómeno durante mucho tiempo y he llegado a la conclusión de que el factor (porque es un factor) «Pasión»,  juega un papel muy importante.

Me explico, si yo a las dos de la mañana me tengo que poner a escribir mi Post, o a escribir en mi otro Blog de cine, no me importa, no me cuesta trabajo, ¿Por qué? Porque escribir en esos blogs me hace feliz y lo hago con ganas, pongo ilusión, lo hago con pasión; que no tiene nada que ver con obligación.

Si a las dos de la mañana estoy sumando o restando en un Excel, que es lo que ahora hacen la mayoría de los profesionales TIC, lo estoy haciendo pero no me gusta, porque no se organizarme, porque lo he ido retrasando todo el día y como me pongo el disfraz de “profesional” cuando realmente lo que soy es un “cretino”, vendo la idea de que soy un trabajador, incluso un workaholic u otras estúpidas etiquetas, dando una imagen y emitiendo unas quejas que no son nada más que lamentaciones.

Por ese motivo no se encuentran soluciones, estas, están para los problemas, no para las estupideces. Si no sé planificar puedo aprender pero si soy un “pobrecillo” moriré posiblemente siendo un pobrecillo, porque el esfuerzo por cambiar es muy duro y en el fondo no se vive tan mal siendo un pobrecillo.

Lo grave de esta situación es como  puede llegar a afectar a los demás, sobre todo cuando trabajas en equipo, ya que si tú decides ser un pobrecillo,  pues bueno es tu decisión, pero exigir al resto de tu equipo que lo sea, resulta un poco miserable.

Cuando vamos por un camino y nos perdemos, lo mejor es reconocerlo y preguntar si alguien sabe por dónde salir o si alguien sabe manejar la brújula, por ejemplo; pero si decidimos no reconocerlo y seguimos dando palos de ciego acabaremos todos perdidos.

Lo que más me preocupa de todo este tema, es la cantidad de talento que se pierde o se desperdicia con estas actitudes y que reflejo en el título del post. La semana pasada estaba en un cliente y necesitaba una documentación para escribir un artículo que estoy preparando. Mi compañera Azucena, que es muy espabilada y tiene buen criterio para ayudarme  a escoger entre diferentes posibilidades u oportunidades, es la persona a la que  suelo llamar o pasarme  a verla por su mesa para preguntarla.

Y lo dicho, me acerco a preguntarla; me mira con una cara aburrida (cuando ella es una persona que irradia felicidad) y me dice: “Domingo hoy no estoy inspirada, hablamos otro día”.

Al principio me preocupe un poco pensando que le ocurría algo grave en su vida, ya que como muchas mujeres cuando tiene un problema no te lo dicen claramente, pero preguntando a otros compañeros resulta que su jefe (un pobrecillo) la tiene encerrada durante dos semanas haciendo transparencias y excels que parece ser no sirven para nada,  pero que con los que hay que cubrir el expediente.

Estoy seguro que esta situación no es nueva para nadie pero se está haciendo demasiado frecuente, y eso es grave porque en el sector TIC cuando algo se hace con frecuencia, sea bueno o malo, se adopta y se convierte en costumbre.

Dentro de poco hablare sobre indicadores de felicidad de optimismo y de pasión en el trabajo; es un tema que estoy trabajando porque creo que el desempeño solo no me vale como indicador laboral, hay que ir un poco más allá y recoger argumentos de una situación que la mayoría somos conscientes pero no sabemos cómo atajar.

Esto está haciendo desperdiciar mucho talento, lo repito, y digo desperdiciar porque no quiero utilizar el verbo «perder»; estoy seguro que Azucena no perderá su talento ni su sonrisa nunca, porque precisamente es inteligente, pero porque hay que hacerla sufrir a ella o a gente como ella en vez de señalar y sonrojar al miserable de su responsable.

En esta sociedad seguimos exigiendo al honesto, al fiel, al trabajador que aguante, y permitimos al incompetente, al cretino, al miserable que campe a sus anchas.

Por aquí viene el cambio, por estos temas, la crisis no sólo es económica es de valores y cuando recuperemos los valores, los volvamos a poner de moda y apartemos a los “parásitos sociales” empezará el cambio.

Teniendo en cuenta que estos parásitos además suelen ser unos chorizos por lo que algo arreglaremos en la parte económica también.

A por ellos!

Regla nº91: “Unos desean el talento, otros lo tienen”.

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Domingo Gaitero es informático; lleva más de 30 años en el sector de las Tecnologías de la Información, donde desde muy pronto se identificó e involucró con la Calidad del Software. Ha participado en numerosos simposios nacionales e internacionales, y ha impartido clases en universidades como Deusto, Politécnica de Cataluña, Carlos III de Madrid y Politécnica de Sevilla sobre Ingeniería del software y Calidad. Ha diseñado y puesto en marcha dos factorías de software y Testing en Valladolid y Sevilla...

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