Los errores son un regalo

Los errores son un regalo

Tengo la duda de saber desde cuando incorporamos a nuestro ADN que hacer las cosas mal, cometer errores o incluso fracasar es malo, que es lo peor que nos puede ocurrir.

Esta creencia, falsa por cierto, nos lleva en infinidad de ocasiones a situaciones de frustración terrible. Os lo explico en cuatro simples pasos: primero; nos educan para hacer las cosas perfectas, sin errores, sin fallo. ¿cuántas veces lo conseguimos? Depende, algunos siempre (los que menos), otros la mayoría de las veces y algunos nunca.

Entonces ¿qué ocurre cuando no lo conseguimos?, pues segundo paso; fracasamos, nos sentimos mal, nos deprimimos. ¿y que hacemos?, tercer paso.

Generalmente nosotros, o alguien por encima de nosotros, inmediatamente pone controles para encontrar los motivos del error, solucionarlos y tratar de que no vuelva a ocurrir. Aunque seamos sinceros, la mayoría de las veces se soluciona el error y no se busca la raíz para que no vuelva a suceder.

Esto nos lleva directamente al cuarto y último paso: cuando ponemos controles acompañados de un férreo seguimiento, la gente trabaja por obligación, aquí ya no se discute nada y lo cierto es que en ese estadio es muy difícil buscar compromiso o motivación.

Sin embargo si fuéramos capaces de ver los errores como un regalo, como un estadio en que se nos permite mejorar, eso nos llevaría a una situación de aprendizaje, ya que solamente podemos aprender de nuestros fallos, casi nunca lo podemos hacer de nuestros éxitos.

Esa situación de aprendizaje nos lleva a un estado de confianza en nosotros mismos, en nuestro equipo y en lo que estamos haciendo y ahí, precisamente en ese momento es donde aparece el compromiso.

Todo esto se puede resumir en dos palabras muy parecidas: Exigencia y Excelencia. Por lo general nuestros clientes nos exigen y nosotros les debemos de devolver excelencia. Y esta excelencia no llega por formularios, normas o tecnología, sino por el comportamiento y la actitud de la que dotamos a los miembros de nuestro equipos para que hagan buen uso de todo ello.

Aportando valor al cliente, desde una organización que les apoya, con los mejores procesos (soportados por tecnología) y muy importante: obteniendo resultados.

Todo esto es un resumen de lo que la filosofía Lean ofrece, todo un abanico de posibilidades que va mucho más allá de simples modas que algunas empresas incorporan a sus ofertas.

¿Por donde podemos empezar?, yo pienso que dando una ración de humildad a nosotros mismos o a nuestra organización y celebrando cada fracaso, ya que desde esa actitud empezamos el verdadero camino de la mejora.

Sería bueno echar un pulso a nuestras creencias y celebrar los errores que cometemos, sólo así aprenderemos y porque no, estaremos un poco más incomodos en nuestra zona de confort.

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Domingo Gaitero es informático; lleva más de 30 años en el sector de las Tecnologías de la Información, donde desde muy pronto se identificó e involucró con la Calidad del Software. Ha participado en numerosos simposios nacionales e internacionales, y ha impartido clases en universidades como Deusto, Politécnica de Cataluña, Carlos III de Madrid y Politécnica de Sevilla sobre Ingeniería del software y Calidad. Ha diseñado y puesto en marcha dos factorías de software y Testing en Valladolid y Sevilla...

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