A veces es bueno saltarse las reglas

A veces es bueno saltarse las reglas

“La película de John Lasseter “Toy story 2” casi se perdió del todo.

Un error en el sistema de archivos de Pixar borró el 90% de la película.

Y el sistema (carísimo) de backup de emergencia falló.

Se recupero porque una supervisora se había llevado una copia para trabajar desde casa.”

Evidentemente el auditor de turno habría identificado una no conformidad grave en la auditoria, ya que en el objetivo  A.12.3 de la norma (ISo 27000) se indica que queda terminantemente prohibido hacer copias privadas que puedan ser utilizadas fuera de la empresa.

Además, en su apartado A.7.2.3 (ISo 27000) de la misma norma habría que aplicar un procedimiento disciplinario al trabajador que la incumplió, y además el responsable de seguridad debería hacer en menos de quince días un plan de acciones correctoras porque sino el “sello” de la certificación podría peligrar.

Esto desgraciadamente es cierto a día de hoy, aunque cada vez somos más los profesionales de la calidad/seguridad los que hemos ido viendo que es importante saber aplicar la “exhaustividad” de la norma de una manera «proporcional«, como muy bien dice mi amigo Domingo Valhondo.

Evidentemente las normas están para cumplirse, y bien es cierto que si todo el mundo en Pixar se hubieran saltado las normas, muchas películas no habrian llegado a terminarse con el nivel de calidad que tienen, y posiblemente estarían en otra posición a nivel mundial.

A casi todos nosotros, desgraciadamente nos han educado en la Exigencia, en tratar de hacerlo  todo perfecto.

Cuando esto no ocurre aparece el fracaso, y ahí es donde se aplican férreamente los controles y el trabajo por obligación, aquí se produce la desazón que mucha gente tiene con los sistemas de gestión en general.

Sin embargo, si empezamos a trabajar en la búsqueda de la mejora continua, veremos que empezamos a tener un aprendizaje continuo que nos produce satisfacción y empatía hacia la empresa o al proyecto y ahí, ahí mismo, es donde encuentro el compromiso del trabajador.

A esto se le llama «Excelencia» y se encuentra en las antípodas de la «Exigencia«.

Ese es el verdadero camino y sentido de la calidad.

Por eso cada día creo menos en la formación que muchas empresas ofrecen solo para gente «con experiencia de tres años mínimos» en tal sector, y creo más en la motivación y concienciación basada en hechos reales. En hechos y descubrimientos cotidianos que solo un trabajador ejerciendo su oficio puede compartir para que el resto de sus compañeros aprendan.

Mientras, tenemos que lidiar con «oscuras personas» que encontrando y enumerando no conformidades solamente, lo único que hacen es desilusionar a la gente y llevarlos a hacer un trabajo que no aporta ningún valor al producto o al servicio que ofrecen, a la vez que contribuyen a ese «inmerecido descrédito» que tienen dichas normas actualmente.

Las grandes certificadoras deben reflexionar sobre estos modelos de conducta propios del siglo IXX.

¿Creeis que Netflix, Ebay, Amazon o la misma Pixar necesitan un certificado ISO 9001?.

Por supuesto que si lo necesitan, pero no de la manera en que se está ofreciendo hoy en día todavía.

Hay que renovar los procesos, quizás la palabra auditoria debería desaparecer y cambiarse por autoevaluación. Quizás las empresas de certificación deberían de profesionalizarse más y poner foco como hacen algunas en las personas en los procesos y no tanto en el documento.

Esto no significa ni mucho menos «regalar los certificados» u «obviar el trabajo mal hecho» (que de eso ya hablaremos en otro Post). Se habla de hacer el mismo trabajo pero usando las habilidades personales (esas desconocidas Softskill), enseñando, compartiendo y mejorando.

Hay que «enterrar» esa obsesión por «hacer las cosas perfectas«, por «hacerlas a la primera«, o por «hacerlas como Dios manda«. Estamos en un nuevo mundo de cambio inminente, por eso la Agilidad, el Lean, la mejora continua cobra tanto peso ahora más que nunca.

La calidad, la seguridad, el medio ambiente y muchos sistemas de gestión más, siempre van a ser necesarios, y aunque la «supervisora» de Pixar salvó a la empresa una vez, estoy seguro que el resto de los trabajadores, que han cumplido normalmente con el sistema creado, la han salvado miles de veces.

Como decía Peter Drucker: » No hay nada peor que hacer bien las cosas equivocadas»

No confundamos «la excepción» con «la regla«, y orientemos el mundo hacia la mejora continua, abandonando el oscuro mundo de la no conformidad y el temor a la auditoria.

No hay que olvidar que en los sistemas de gestión la auditoria es una de las principales acciones de mejora ya que a partir de conocer nuestro estado podemos saber que hacer.

Por eso repito una y mil veces: usemos otro nombre y quitémosle esa aureola de miedo y temor que nos produce cada vez que la tenemos que llevar a cabo en nuestra empresa.

Creo, sinceramente, que nos iría mucho mejor.

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Domingo Gaitero es informático; lleva más de 30 años en el sector de las Tecnologías de la Información, donde desde muy pronto se identificó e involucró con la Calidad del Software. Ha participado en numerosos simposios nacionales e internacionales, y ha impartido clases en universidades como Deusto, Politécnica de Cataluña, Carlos III de Madrid y Politécnica de Sevilla sobre Ingeniería del software y Calidad. Ha diseñado y puesto en marcha dos factorías de software y Testing en Valladolid y Sevilla...

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