Sonrisas o followers

Sonrisas o followers

La primera vez que fui a un parque Disney quise comprar un salero con la figura de Mickey para mi madre, me costó 7 dólares. Al subir a una atracción debí perderlo y me dió tanta pena que no pude parar de llorar. El empleado que estaba a cargo de la atracción, se enteró de mi desgracia y llamó a la tienda para que me dieran uno nuevo. El lo pagó y me lo regaló con una sonrisa que nunca olvidaré. Este gesto hizó que durante mi tiempo de profesor en Carnegie Mellow llevara todos los años a mis alumnos de viaje de fin de curso a Disneyland. Esa sonrisa generó mucho beneficio a la empresa Disney, seguramente no fué recogida nunca en ningún balance. (Randy Pausch, la última lección).”

Esta semana me ha tocado hacer un viaje con mi compañera de trabajo, Lavinia, que además de posar para la foto que ilustra este post, me regalo una pregunta muy poderosa:

¿Domingo para qué escribes: para ser famoso, para tener más clientes, o para tener más seguidores en las redes (followers)?

Y le sorprendió tanto mi respuesta que me pidió que lo escribiera públicamente.

La historia de mi respuesta comienza hace 8 años muy lejos de aquí: en Orlando concretamente. Viajé con mi familia para disfrutar de Disneyworld una semana. El viaje comenzó mal porque perdimos el enlace en Miami y llegamos un día tarde.

Eso significaba que perdíamos la visita a un parque. Yo pensé que el menos atractivo para mis hijos seria el de Epcot, y por lo tanto decidí que ese no le conoceríamos en este viaje.

Sin embargo, la tarde que llegamos una persona de Disney se puso en contacto con nosotros y al enterarse del percance nos dijo que no podían permitir que unos niños que habían viajado desde tan lejos se quedaran sin visitar un solo parque. De manera que nos propusieron abrir el parque de manera excepcional para nosotros, esa misma tarde.

Estupefactos, nos fuimos a la puerta del parque donde nos estaban esperando. Hicimos una visita rápida, y apurados le pregunté a una persona del parque que hasta que hora teníamos para verlo. Su respuesta me marcó de manera contundente:

“El parque cierra cuando se marcha el último de nuestros visitantes”

Yo no podía asimilar tanta amabilidad junta, y le pregunté que de donde se había sacado esa respuesta, incluso recuerdo que le dije que si eso era parte del legado o de la política del mismísimo Walt Disney.

Aquel amable empleado me dijo: “no exactamente, yo se lo debo a Lee Cockerell nuestro responsable de operaciones y autor de varios libros. En concreto de uno que se llama “Creating Magic” y que viene a ser nuestra lectura de referencia”.

Tuve la suerte de poder comprar el libro allí mismo, y recuerdo que hice una primera lectura en “diagonal” esa misma noche, pero que fue suficiente para poder advertir una serie de “pequeños detalles” que posiblemente se me hubieran escapado.

El más importante de esos detalles es que todos los empleados de Disney tienen, entre otros objetivos, DIARIOS, conseguir sacar una sonrisa al menos de una persona desconocida. Repito: «obtener una sonrisa al día de una persona desconocida”.

Todo el viaje de regreso a Madrid me rondó esa idea en mi cabeza. ¿cómo seria capaz de poder hacerlo yo mismo?.

Obviamente si habéis asistido a alguna de mis charlas, sabréis de sobra que lo intento desde el minuto uno, y que generalmente siempre lo consigo.

Algunos confunden este noble objetivo y se atreven a presentarme como “una persona con la que os vais a reír mucho”, otros de una manera más respetuosa suelen decir que “además de hacerte reír te enseño cosas muy interesantes”.

Bueno pues después de contar toda esta historia la respuesta que creo sorprendió un poco a mi compañera, es que mi objetivo principal, cuando escribo todas las semanas precisamente es ese: “conseguir sacar una sonrisa” a todas esas personas, conocidas o desconocidas que me regaláis tres minutos de vuestro tiempo para leer mis Post.

No hay nada más.

Si soy capaz de conseguir ese objetivo, y colateralmente se lo contáis a más personas que se hacen lectores, o incluso a alguien que se convierte en cliente son beneficios ,colaterales, de los que podemos hablar en otra ocasión.

Llegados a este punto, voy a aprovechar para hacer marketing online: si realmente alguna vez he obtenido tu sonrisa, dímelo en un comentario. Gracias

 

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Domingo Gaitero es informático; lleva más de 30 años en el sector de las Tecnologías de la Información, donde desde muy pronto se identificó e involucró con la Calidad del Software. Ha participado en numerosos simposios nacionales e internacionales, y ha impartido clases en universidades como Deusto, Politécnica de Cataluña, Carlos III de Madrid y Politécnica de Sevilla sobre Ingeniería del software y Calidad. Ha diseñado y puesto en marcha dos factorías de software y Testing en Valladolid y Sevilla...

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